Publicaba
hace unos días la Plataforma “Casc Antic, Digne i Viu” de Xàtiva, en sus redes
sociales, a raíz de unas obras del ciclo hidráulico realizadas por el
ayuntamiento en la calle de les Santes del centro histórico, la denuncia sobre
los malos olores que desprendían las aguas residuales estancadas en los
desagües y que se podían ver a simple vista en el transcurso de la
intervención. Tras dos cortes de agua, prácticamente consecutivos, al
vecindario de esta calle y la de Menor Cuesta, del edificio Santes, y de la subida
al castillo, ya en plena calurosa temporada estival y según el comunicado
oficial “por obras de repavimentación”, ahondaba la Plataforma en su denuncia,
que ya venía de muchos años atrás, de la inadmisible y vergonzosa situación, en
pleno siglo XXI, en una ciudad europea de 30.000 habitantes, con viviendas en
la parte alta del casco antiguo – calles Santes y Ànimes- sin conectar al
alcantarillado público, sin colectores de aguas residuales y vertiendo aguas,
de fétidos olores, a la vía pública.
Destacaba esta agrupación cívica que el vecindario afectado de estas calles se ha tenido que escuchar de boca de los responsables municipales, cuando el agua sucia inundaba sus casas, que el problema era suyo. Un escandaloso problema de fugas de aguas negras, en apenas veinte metros, directamente a la calle e, incomprensiblemente, sin un servicio público de alcantarillado por el que, seguramente, pagarán la correspondiente tasa municipal, como el resto de habitantes de Xàtiva que si tienen acceso al mismo. ¡Increíble!
La
calle de les Santes es, además, por su peculiar configuración y estampa de
casas blancas en pendiente sobre la cúpula de la antigua iglesia del barroco
convento de los agustinos, una de las más bonitas imágenes de la promoción
turística de la ciudad y su centro histórico, y es paso obligado de muchos
visitantes, durante todo el año, en un paseo turístico hacia el Bellveret y el
castillo de Xàtiva. La impresión y la imagen que se pueden llevar, con fugas de
aguas fecales, no es la mejor para
fomentar la difusión de los atractivos setabenses.
Y
a pocos metros, arriba de esta “zona cero” de la red de aguas y alcantarillado
de la ciudad, las distintas administraciones públicas han diseñado un plan de
sostenibilidad turística, dotado con más de 2,5 millones de euros financiados
con fondos Next Generation de la Unión Europea, en ejecución del Plan de
Recuperación, Transformación y Resiliencia, tras la pandemia de la COVID-19. Se
trata de una acción en línea con los objetivos de la agenda 2030 para el
desarrollo sostenible entre los que también figuran, el agua limpia y el
saneamiento, la salud y el bienestar o las ciudades sostenibles y no
contaminantes. Se ve que los responsables públicos no han reparado en aplicar
primero la sostenibilidad a las infraestructuras básicas para toda la
ciudadanía de Xàtiva. Una sostenibilidad que, preferentemente, y esta
plataforma de vecinos y vecinas del casco antiguo lleva años reclamándolo,
debería implementarse en un plan integral de renovación de la precaria,
obsoleta y peligrosa -con materiales de plomo y fibrocemento- red municipal de
agua y alcantarillado de la ciudad, con un calendario y por fases, comenzando
por la parte antigua, con la máxima prioridad en zonas olvidadas como la calle
de les Santes.
Han
pasado los años, distintos equipos de gobierno municipal y la situación se ha
mantenido igual, y tal vez lo peor, como escribía en un reciente artículo de
opinión, el representante de la plataforma “Casc Antic, Digne i Viu”, Eduardo
Cuñat, es el hartazgo ante tantas contradicciones y dilaciones, en el marco de
la ya triste costumbre de los políticos, cuando llegan a los puestos de
responsabilidad pública, de esconder o disfrazar a la ciudadanía la cruda realidad
de los problemas que en la mayoría de ocasiones no son capaces de resolver,
para así mejorar la vida cotidiana y los servicios básicos, que en definitiva
es para lo que fueron elegidos.
En
la calle Menor Cuesta se ha procedido a renovar las conducciones, pero sólo las
de un lado de la calle, se quejan algunos vecinos y vecinas, como si fueran de
segunda categoría, y que tendrán que seguir esperando. ¿Por qué les es tan
difícil a los responsables municipales comunicar que, además de la anunciada
repavimentación, tras años de denuncias ciudadanas, se está por fin actuando,
reconociendo la mala situación y la necesidad de renovación, tantos años
negada?
Antonio
Martín Llinares
Publicat el 06.07.2024 en l'edició
Comarcal de Levante-EMV de la Costera-La Canal de Navarrés-La Vall d'Albaida.

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